En un país como Colombia en el que el fútbol es el deporte que predomina, un grupo de jóvenes empezaron hace más de diez años a formar equipos y jugadores de rugby. En ese momento, por iniciativa de unos cuantos hijos de funcionarios del cuerpo diplomático de algunos países europeos se crea el equipo Barbarians Rugby Club. La escuadra empezó con unos pocos integrantes, todos ellos extranjeros, pero con el tiempo, empezaron a llegar más jóvenes atraídos por un deporte que brinda las emociones del fútbol matizadas con aterradoras jugadas del fútbol americano. La mayor parte de los jugadores nuevos llegaron a Barbarians tras la decisión del rector de la Universidad Javeriana, Gerardo Remolina, de cerrar la selección de rugby de dicha universidad argumentando que era un deporte que fomentaba la violencia entre los alumnos que lo practicaban o lo veían.Al completar una hora de juego, el entrenador empieza a asignar a cada jugador unos ejercicios diferentes destinados a superar las falencias que mostraron durante los juegos previos. Así pues mientras unos empujan árboles que simulan los jugadores contrarios, otros se tiran al piso hasta lograr no hacerse daño con la caída y unos últimos practican manejo del balón haciendo pases largos y practicando las jugadas que involucren esa destreza.
Un poco de Historia
Los inicios de este deporte se remontan a un partido de fútbol disputado en el colegio de Rugby, en el condado de Warwick- shire, Inglaterra, en 1823, cuando el alumno William Webb Ellis no tuvo mejor idea que tomar el balón en su manos y echar a correr hacia la portería rival, y aunque recibió la reprobación de los asistentes, sentó los precedentes de una nueva disciplina que al principio admitía algunas rudezas imperdonables como el hacking (patada en la tibia) o el tripping (zancadilla). Hacia 1860 se lo practicaba en varios puntos de Inglaterra, con base en dos reglas claras: la posibilidad de correr con la pelota en las manos y la de realizar el pase a los compañeros siempre hacia atrás.
De allí se difundió por los demás países británicos y el resto del mundo. Llegó a América hace poco más de un siglo y se hizo especialmente fuerte en Argentina. Hoy se juega en los cinco continentes y debutará como deporte olímpico en 2008. En Colombia, la historia es más corta, todo comenzó, cuando instituciones como el Bogotá Sports Club patrocinaron su propio equipo de rugby, que asistía a entrenamientos y realizaba partidos de intercambio con selecciones extranjeras.
En Medellín en los años noventa se generó también un movimiento rugbístico que incorporó por primera vez a las mujeres. Jugadores y entrenadores extranjeros han contribuido a construir una incipiente, pero fuerte afición en nuestro medio. Y ese es el caso de Andrew Müller un suizo que llegó hace dos meses a Barbarians, como entrenador. Müller integró en su juventud la selección de rugby de su país y ahora, a sus 57 años, es voluntario de la Cruz Roja Internacional. Su labor consiste en entrenar equipos de rugby en los diferentes países que visita. Al llegar a Colombia encontró que el único equipo independiente era Barbarians – los demás pertenecían a universidades - se puso en contacto con Óscar González, representante legal del equipo, y a los tres días empezó a entrenarlo. Para Andrew, quien a penas balbucea el español, la experiencia en Colombia ha sido muy enriquecedora porque acá “se inventan jugadas muy buenas que nuca antes había visto o al menos imaginado”.


